DÍA DE MUERTOS (XANTOLO)
El día de muertos es una fiesta muy tradicional,
llena de música, creencias, comida y colores que vienen de las culturas
prehispánicas que representa la unión sagrada entre el plano terrenal y
espiritual. La multiculturalidad de la República Mexicana parte de la
cosmovisión de los pueblos originarios que han sabido mantener sus costumbres y
tradiciones.
En la región de la Huasteca el Día de muertos es denominado como ‘Xantolo’, palabra de cuyo origen deriva de la combinación de dos palabras castellanas nahuatizadas: ‘santo’ que deviene en ‘xanto’ y ‘tolos’, lo que resulta al final en ‘Xantolo’. En Hueycoatitla se da con varias semanas de anticipación comenzando con la recolección de las flores de cempasúchil y nube. En el centro del municipio de Benito Juárez se acostumbra a montar un tianguis en el que se encuentra todo tipo de productos para la festividad de día de muertos como flores, veladoras, fruta, pan, entre otros.
Cabe señalar que existen dos fechas previas a
la tradición, la cual tiene una duración de cinco días que se
distribuyen de la siguiente manera:
18 de octubre
Cada año durante este día en esta localidad, la
gente acostumbra ya desde hace varios años a llevar flores blancas al
cementerio para sus difuntos. Estas flores se llaman Lucas y por este motivo la
gente celebra este día como el día de San Lucas, esta costumbre también hace
alusión a que se aproxima el día de muertos y al comienzo de los
preparativos.
23 de octubre
En este día se realiza el primer rosario como novena a
los difuntos hasta llegar a Xantolo.
27 de octubre
En este día la mayoría de las familias se alistan y asisten a Tlakojkuali “plaza grande”, compran lo necesario para sus ofrendas; pan, fruta, copales, ceras, canastas, hojas de plátano y maíz para tamales, etcétera.
30 de octubre
Se comienza con la realización de arcos o altares y la presencia de cohetes como una señal del inicio de la festividad. Los altares consisten en la colocación de manteles, en su mayoría, bordados a mano y la selección de una gran variedad de comida como: mandarina, naranja, plátano, limas, cañas, calabaza en dulce, camote, pan y el platillo favorito de los difuntos; de igual manera bebidas como café, chocolate, refresco y aguardiente. También se elabora un arco con las flores recolectadas de cempasúchil y nube, el cual se acomoda como marco de la ofrenda, en algunos hogares se acostumbra a colocar el pan de muerto colgado de este.
31 de octubre
Aquí se da fin al rezo del novenario y se acude al campo santo, en donde cada familia hace un camino de flores de Cempasúchil hasta los hogares para que los santos difuntos lleguen a los altares.
La mayoría de las familias regresan durante la tarde-noche para adornar las tumbas de sus difuntos. Este día también es el primero para la preparación y elaboración de los tradicionales tamales.
Al igual que el 31 está destinado para continuar con la elaboración de los tamales, seguramente la mayoría de nosotros pensamos que son excesivos estos tamales, sin embargo para la comunidad su elaboración durante estos días representa la costumbre del pueblo. Su consumo puede llegar a prolongarse hasta una semana después del Xantolo. Además de la elaboración de tamales, el 1 de noviembre se realizan rezos en las casas que lo solicitan o en las casas de las familias más conocidas, en conmemoración de aquellos que ya no están.
2 de noviembre
En este punto de la festividad se comparte todo lo que se preparó días antes, este día es conocido como “Tlaehuiltise”, comúnmente se visita a los parientes más cercanos, padrinos, tíos, abuelitos, etcétera. El “Tlaehuiltise” es como un tipo trueque, se utiliza una canasta para poner tamales, atole, chocolate, fruta y se dirigen hacia las casas de sus parientes se ofrece la canasta a los miembros de la familia, posteriormente se regresa la misma canasta llena de lo que la familia ofrece, que por lo regular es lo mismo que se recibió, esta costumbre la podríamos comprender como un “intercambio de sabores”.
3 de noviembre
Este día se le da fin al Xantolo, se acude al campo santo a dejar a los difuntos, se ofrece una misa y al finalizar hay música con guitarra y violín, en algunas ocasiones banda, sin olvidar los juegos pirotécnicos, mientras que la comunidad comparte refresco, pan y tamales. De esta manera termina esta bonita tradición y se comienza a esperar el siguiente año para volver a sentir cerca a nuestros familiares muertos.









